¿Se puede ser Líder en tu trabajo y Líder en la vida?

¿Se puede ser Líder en tu trabajo y Líder en la vida?

Tener inteligencia emocial o gobernarte con inteligencia, ser respetuoso, empático y ser un amo de tu tiempo son sin duda hoy las bases del liderazgo empresarial, pero también son útiles para el día a día.

Hoy en día no imaginamos una empresa, una compañía o un changarrito donde no exista la figura de un líder. Una figura que, lejos de limitarse a dar instrucciones a los trabajadores, tenga conocimientos de empoderamiento y sepa como motivarlos o guiarlos a través de una serie de valores,  habilidades e ideas y objetivos compartidos. 

No sólo es crear un buen ambiente de trabajo para que el rendimiento sea más alto, es ser parte del trabajo diario y crear una estructura de team building. De hecho, cada vez hay más escuelas de negocios que incorporan postgrados y másters especializados en lo que se llama liderazgo empresarial, o múltiples sitios de entrenamiento de coaching, enfocados precisamente a dar este tipo de herramientas a los directivos.

Yo tengo una apuesta para profundizar en el autoconocimiento, la gestión de las emociones y el seguimiento de los objetivos, tengo muchos años de experiencia y cree un método de Ejecución Basada en Evidencia, EBE, que impulsa al todo líder a gobernar sus objetivos construyendo habilidades sociales y de escucha, impulsando técnicas para comunicarse asertivamente y poder gestionar a sus equipos con valor, además ¡claro que creo en la competitividad! Dentro y fuera de las empresas pero no acosta de valor humano.

Ahora bien ser Líder en el trabajo no dista de ser un buen líder en tu vida personal porque justamente todas estas herramienta que mencionamos anteriormente ¿no son también habilidades y técnicas que podrían servirnos perfectamente en nuestra vida cotidiana? Bien diría Steven Poelmans:

“La mayoría de estas habilidades y técnicas tienen que ver con el comportamiento humano y con cómo desarrollar más la parte humana. Por tanto, no sólo se pueden utilizar en un contexto laboral, sino que también son trasladables a nuestro día a día y a un contexto familiar o de pareja”

Para un directivo de una empresa es muy importante tener un propósito en la vida, un objetivo a largo plazo, que puede estar relacionado con un sueño, una pasión o una causa por la que se quiere luchar.

No olvidemos la más importante de las habilidades que podemos aprender para mejorar y obtener un exito laboral y personal, la gestión de las emociones y el estrés. La inteligencia emocional tiene que ver con reconocer y manejar las emociones, tanto las propias como las ajenas. Esto sirve para evitar conflictos pero también para detectar oportunidades.

Se trata de ser observador, lo que se llama mindfulness: es decir, ser plenamente consciente de lo que haces en cada momento. Muchas veces los conflictos surgen por malentendidos. Quizás algo que para ti es trivial para otra persona es muy importante, y hay que saber ponerlo todo sobre la mesa, comunicarlo con dirección y dicción.

Finalmente, una de las competencias que no podemos olvidar es la gestión del tiempo. Hay técnicas para aprovechar el tiempo al máximo, como aprender a reconocer a los ladrones de tiempo, priorizar las tareas o gestionar las interrupciones, en el trabajo un ladrón de tiempo sería el correo electrónico y en casa la televisión, nadie quiere tener como amigo a un ladrón, pero tampoco lo queremos de enemigo.

¡Aprende a gestionar tu tiempo y tus emociones!

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