¿Cómo dejar de sufrir?

¿Cómo dejar de sufrir?

El dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional.”

Si bien la aspiración de todo ser humano es buscar la felicidad, el dolor en nuestras vidas es en cierto modo inevitable y una realidad con la que también deberemos relacionarnos pero el dolor tiene un tiempo finito.

 Hay un aspecto del dolor que es consustancial a la vida. Por ejemplo, el nacimiento es una experiencia dolorosa tanto para la madre como para el hijo. Puede ser más o menos dolorosa, según muchos factores, pero en general es una experiencia dolorosa. Evidentemente, podemos hacer que el nacimiento sea lo menos traumático posible, pero aún así sigue siendo una experiencia traumática. El crecimiento también va acompañado de malestar y de dolor, tanto corporal como emocional-psicológico. A lo largo de nuestra vida aparece a menudo la enfermedad, propia o de los seres queridos. Con el tiempo nos vamos haciendo viejos y perdemos facultades, lo que se traduce en más dolor, físico y emocional. Por último, aparece la muerte, tanto la propia como la de aquellos que nos rodean. Y estas experiencias inevitables producen dolor; así como también la pérdida del trabajo o de un ser querido, el ser abandonado por el esposo o la esposa, o tantas otras experiencias inevitables que forman parte de la existencia misma.

Hay un aspecto del dolor, el inevitable, ante el cual la única actitud adecuada es la de aceptarlo como un elemento más de nuestra vida. 

El sufrimiento, por su parte, es una rumiación mental de un dolor presente o ya pasado. Esto hace que el sufrimiento sea una experiencia que puede extenderse indefinidamente en el tiempo, ya que es la mente la que en el presente rumia o reconstruye de manera continua una experiencia dolorosa del pasado. Aunque muchas formas de dolor son inevitables, el sufrimiento es evitable si educamos nuestra mente y la mantenemos fijada en el presente inmediato.

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